Aprenda a decir no de manera asertiva

Cuestión de dignidad

El aprendizaje de la sumisión

Las personas no nacen predeterminadas a ser sumisas, esto se da a través de un aprendizaje paulatino, casi sin darse cuenta. Ser sumiso no está en la biología de la persona ni es algo que se hereda, es un comportamiento aprendido y por lo mismo se puede modificar.

Cuando una persona decide aceptar la manipulación de los demás no es recriminada e incluso puede ser reforzada por tal sumisión, mientras que; si decide hacer lo contrario, defender sus derechos legítimos, esta situación va a producir niveles altos de ansiedad, desaprobación o culpa.

La falta de asertividad

En esta obra, Walter Riso aborda no solo el tema de la falta de asertividad y como poder afrontarla, sino también el tema de los derechos personales que seguramente para mucha gente pasa inadvertido, debido a un mal aprendizaje, desconocimiento u olvido.

Para decirlo de manera más clara, no existe ningún tratamiento en asertividad exitoso si el paciente antes no toma conciencia de que su dignidad personal está siendo pisoteada, y por lo tanto es necesario que tome en cuenta la situación y defienda sus derechos.

Expresar las emociones negativas

Alrededor del mundo, son millones de personas que tienen dificultades para expresar sus sentimientos y emociones negativas, estos pueden ser la inseguridad extrema, la fobia, el desorden evitativo de la personalidad, por mencionar algunas.

Incluso las dificultades cotidianas y circunstanciales, como el tener una relación de pareja donde no se le tiene consideración, o tener un amigo que le gusta aprovecharse y sacar ventaja no hacer nada al respecto.

Si analizamos como son nuestras relaciones interpersonales al detalle, podremos notar que no somos totalmente inmunes al atropello. Aunque lo tratemos de minimizar, casi todas las personas tenemos una o dos personas que sacan provecho de nosotros.

Tampoco se quiere que el individuo se convierta en persona susceptible y se mantenga a la defensiva todo el tiempo, y aunque la gente no es tan mala como a veces se cree, cualquiera puede ser víctima de la manipulación.

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  1. Guille dice:

    Gracias por los libros, me han ayudado mucho.

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